Es probable que para mí, esta fecha resulte en un amargo recuerdo que se adiere a la lista...
Mientras te ibas, pensaba en lo que estaba pasando.
Pensaba en detenerte, en pedirte perdón por todo, en decirte que todo iba a cambiar y que ibamos a estar bien los dos. Pero todo eso sería en vano, y mi conciencia se lo impredía a mis impulsos que me rogaban por detenerte.
Pensaba también en tus lágrimas, que, a pesar de que no presenciaba, por un segundo casi provocaban las mías. Retuve el sentimiento de tristeza, apelando con la razón. "Así es la vida", pensaba, como forma de consuelo ante la situación.
Pensaba en dedicarte estas letras, a petición de mi corazón, que sabía con toda certeza que permanecería contigo por algún tiempo más...
Pensaba en tu sonrisa, en tus pecas, tus lunares, tu piel, y en la risa que me encantaba provocarte...
Pensaba en los ruidos extraños que con el tiempo fuimos creando entre los dos hasta tener nuestro propio "zoologiquito".
Pensaba en lo nuestro que nunca fue:
Ciudad de México, España, Cuba, Chile, Santiago, León, Zoé, la casa de la Colonia Nueva y las noches en algún bar de Tijuana, del cuál estuvimos muy cerca.
Pensaba en la incertidumbre de seguir sin la fuerza que sentía cuando estabas a mi lado. Sabía que podía, pero algunos anhelos ya no tenían el sentido que les dabas tú...
Pensaba en que tal vez, ya viendote en verdad inalcanzable, me daría cuenta del error que había cometido...
Pensaba que esta noche por lo menos, mis lágrima permanecerían prisioneras de mis parpados...